lunes, 22 de abril de 2013
Una historia mágica
Trascurría una noche larga y oscura, Jaime, un pequeño niño, dormía tranquilo en su habitación llena de juguetes. De repente, un gran golpe lo despertó. Jaime, intranquilo, se levantó y comenzó a llamar a sus padres pero nadie le contestaba. Muerto de miedo, abrió la puerta de su habitación y salió al pasillo. Empezó a recorrerlo y al llegar a la puerta de la habitación de sus padres una luz casi cegadora salía por las ranuras. Meditó un poco al entrar y al abrir la puerta el destello de luz no le dejaba ver, la luz fue disminuyendo hasta que logró ver una pequeña luciérnaga revoloteando nerviosa que, al verlo, se le acercó y se le posó en el hombro. La luciérnaga le dijo: "pequeño Jaime, el malvado mago de la luz se ha llevado a tus padres, deberás abrir esa puerta que te conducirá a un inmenso laberinto que deberás recorrer para poder encontrar a tus padres". Jaime no se lo pensó y se adentró en el laberinto y empezó a recorrerlo, no le fue difícil ya que, después de unas cuantas horas, consiguió llegar al final donde encontró a sus padres y pudo llevarlos de vuelta a casa.
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