Érase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena. El príncipe, decidido, le pidió a su padre, el rey, que lo acompañara a pedir la mano de la princesa. Pero lo que no sabían era lo que se iban a encontrar al llegar a su castillo.
Después de varias días de viaje llegaron. Fueron recibidos muy amablemente por todos pero el rey y el príncipe sospechaban que algo no iba bien. Los llevaron hacia el salón principal que era donde se encontraba el rey, padre de la princesa. Transcurrió un buen rato durante la conversación, donde hablaron de cosechas, tierras, reinos, amor...etc. Pero, justo al terminar la conversación y cuando se disponían a salir, empezó a temblar todo el castillo, el cielo azul se cubrió de nubes negras y un denso humo blanco los rodeaba. Al pasar cerca de tres horas, el príncipe sin saber cómo ni por qué abrió los ojos y estaba atado por unas densas cadenas a la pared junto a su padre y al padre de la princesa. El príncipe, asustado por lo que podía haber pasado y sin saber si su amada princesa estaba bien, comenzó a gritar, cada vez más alto, hasta que consiguió despertarlos. Los tres intentaron por todos los medios escapar de aquellas cadenas pero fue en vano. Fueron perdiendo la esperanza hasta que, de repente, se abrieron las puertas y apareció un niño sonriente y les dijo ¡Vengo a salvaros!
Este niño era el hermano de la princesa, era muy travieso y siempre andaba escondiéndose, por eso no consiguieron capturarlo.
Rápidamente les explicó que la reina malvada había entrado en el castillo dejándolos atados y se había llevado a la princesa; además, destacó algo que había oído decir a la reina malvada: ¡No dejaré que te cases con ella! ¡Serás mi príncipe! Y a continuación le entrego al príncipe un sobre que había encontrado. El príncipe lo abrió y sacó de él una pequeña carta donde ponía que, "Si a media noche no estas casado conmigo, mataré a la princesa".
Asustados, reunieron a todos los caballeros del rey y emprendieron la marcha en busca de la princesa. Se les echaba la noche encima y no conseguían llegar, por lo que el príncipe decidió adelantar a los caballeros y dirigirse él solo. Enseguida llegó al castillo de la reina malvada y consiguió entrar.
Corriendo busco a la reina y le dijo que quería casarse con ella pero que dejara a la princesa libre. Ella aceptó pero antes se casarían.
La reina malvada lo tenia todo preparado y la boda comenzó enseguida. Transcurrió la boda sin problemas y, casi al finalizar, cuando solo quedaba la aprobación del príncipe, de nuevo apareció el niño que había llegado escondido bajo el caballo del príncipe, agarró y dijo las palabras que rompían todo el poder de la reina malvada. ¡Bruja eres si amor tienes, bruja no serás sino te has de cuidar!
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